Bellos durmientes

Mientras más dormimos, mejor imagen proyectamos en nuestros rostros, esa es la conclusión básica de una investigación presentada por el departamento de neurociencias del Instituto de Karolinska en Estocolmo, Suecia.

Tal parece que el cuento de La Bella Durmiente de Charles Perrault no es tan fantástico como parece y puede tener más relevancia para la vida real de la que creemos.

Los investigadores estudiaron las reacciones de 23 personas que fueron fotografiadas después de dormir un lapso considerado “normal” de tiempo (8 horas) y después de 31 horas sin dormir.

Después un equipo de observadores entrenadores calificarían las imágenes de los participantes en una escala visual para detectar diferencias entre las dos tomas fotográficas de cada persona.

Entre los hallazgos destaca que en general las personas privadas de sueño parecen menos saludables, menos atractivas, y más cansadas en comparación con la imagen que proyectan cuando están bien descansadas.

En la primer foto (izquierda) el sujeto es captado después de una jornada normal de sueño (8 horas); en la segunda (derecha) aparece el mismo joven luego de una mala noche.

Tal vez para algunos dormilones este no sea ningún secreto, puesto que a todos nos pasa que si nos ataca el insomnio al día siguiente, más que fijarnos en nuestros rasgos faciales, el ánimo no es el mismo que aquellos fines de semana en los que no nos despegamos de la cama.

Ahora que lo pienso, yo debería dejar de escribir este blog y tirarme a dormir para esperar regocijarme con mi reflejo al amanecer.

Mientras tanto pueden leer los resultados en inglés de esta investigación AQUÍ.

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